Picor, sequedad, eccemas, … Podría ser atopía:

Muchas de las consultas que recibimos en la farmacia están relacionadas con la piel de tu bebé o de tu peque.

Hoy quiero hablaros de la dermatitis atópica y daros unos consejos para convivir con ella de la mejor manera posible. Porque sí, lo siento mucho, pero la dermatitis atópica es una enfermedad crónica. Cursa con brotes. Es decir, que habrá muchas etapas en las que tendremos su piel en equilibrio y perfectamente controlada.




¿Sabías que nuestra piel es nuestro mayor órgano?

Pues sí, pesa unos 5 kilos. Sus funciones principales:

  • Nos protege de muchos agentes externos. Es como una muralla que evita que entren bacterias, virus o cualquier agente extraño que nos pueda producir alguna enfermedad.

  • Nos ayuda a controlar la temperatura del cuerpo evitando que nos congelemos en invierno o nos achicharremos en verano.

Y como imaginaréis, la piel es un órgano impermeable. Menos mal, porqué con el clima húmedo de Galicia nos hincharíamos y andaríamos por la vida como Bob Esponja (los que tenéis hijos pequeños sabéis perfectamente de quien os hablo). Pero tan importante como que el agua no entre es que no salga de nuestro cuerpo. Sino acabaríamos deshidratados, tal cual una uva pasa.


¿Y qué tiene que ver todo este rollo con la dermatitis atópica?

Como decía antes, piensa en nuestra piel como una muralla formada por numerosos ladrillos. Para que esos ladrillos estén pegados y no dejen pasar a ningún extraño, necesitamos un cemento de buena calidad. Este cemento está formado por varios tipos de lípidos que son unas sustancias grasas que ayudan a unir los ladrillos. Si este cemento está defectuoso o es de mala calidad se formarán “huecos” que dejarán pasar al interior de nuestro cuerpo sustancias que pueden ser irritantes. Además, a través de estos huecos, se evaporará el agua y la piel estará más seca y deshidratada.


Esto es lo que sucede en la dermatitis atópica. La función barrera de nuestra piel (ese cemento) está alterada. Y, por si eso fuese poco, nuestro sistema inmunitario (equipo de soldados que nos defiende de las agresiones externas) lucha exageradamente contra los “malos de la película” y ya tenemos montada la fiesta:

Como consecuencia aparecen eccemas, mucho picor y sequedad extrema.


¿Y por qué le ocurre esto a mi niño?

Las causas son desconocidas. Sí sabemos que hay cierta predisposición genética. Es decir, que si alguno de los papás o los dos padecen alguna alergia o asma, el niño tendrá más posibilidad de desarrollar la enfermedad.




¿Entonces qué podemos hacer para aliviar los síntomas y conseguir que esos brotes sean cada vez menos frecuentes?

Tenemos que intentar evitar la sequedad de la piel, controlar el picor y reducir el número de brotes.

Ahí va la lista de consejos:

  1. Se recomienda mantener las uñas cortas para evitar el rascado en los momentos de mucho picor.

  2. Evitar prendas de ropa de fibras sintéticas o lana. Siempre mejor de algodón o lino, que ayudan a regular la temperatura corporal.

  3. No utilizar ropa apretada y cortar las etiquetas que puedan irritar la piel.

  4. Lavar la ropa con detergentes suaves sin suavizante.

  5. Evitar cambios bruscos de temperatura o un calor excesivo.

  6. Para la limpieza facial y corporal usar productos sin jabones como los syndet o aceites de ducha que contengan ingredientes hidratantes.

  7. Si es posible, en el caso de bebés y niños pequeños, no ducharlos todos los días.

  8. Los baños o duchas deben durar menos de diez minutos y realizarse con agua tibia.

  9. Usa toallas de algodón suave y seca sin frotar (a toques).

  10. No recomendamos el uso de esponjas, siempre mejor con la mano. Es mucho más higiénico y así evitamos el “froti-froti”.

  11. Después del baño o ducha es imprescindible aplicar una crema hidratante y emoliente, ya que si no aparecerá más sequedad y picor. Es muy importante aplicarla justo después de la ducha con un suave masaje.

  12. En la zona de brote aplicaremos el fármaco indicado por el médico y en el resto del cuerpo nuestra leche, crema o bálsamo hidratante específico.

  13. Durante el brote es mejor evitar la piscina, aunque sí podemos ir a la playa con limitaciones.

  14. Es importante el uso de la protección solar, aunque no estemos en verano. La radiación ultravioleta (que atraviesa las nubes) es un factor irritante que puede desencadenar un brote. Escogeremos un protector solar específico para piel atópica, que contenga ingredientes hidratantes y calmantes. A día de hoy en la farmacia tenemos cremas barrera con protección solar que protegen la piel atópica del cloro de la piscina.

Así que ya sabes, si pones en práctica todos estos consejos y sigues una rutina conseguirás mantener la dermatitis atópica a raya. Si tienes cualquier duda, acércate a la farmacia. Estaremos encantados de ayudarte.



Escrito por: Sandra

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