El maskacné: la COVID, la mascarilla y sus daños colaterales

Actualizado: mar 9

Debemos asumir que la COVID-19 está aquí para quedarse por una temporada más larga de la que nos gustaría y con ella se prolongará también el tiempo de uso de las medidas preventivas de contagio. En este artículo hablaremos del uso de las mascarillas y de uno de los daños colaterales más habituales. Especialmente después de su uso durante horas y horas. Hablamos del “masckacné”.




¿Qué es el “Maskacné”?

Nos referimos a “maskacné” (conjunción de la palabra “mask”, mascarilla en inglés, y acné) cuando hablamos de esos molestos granitos que nos aparecen en la mitad inferior de la cara. Por la nariz, las mejillas, el mentón y alrededor de la boca.


¿Cuáles son sus causas?

El maskacné aparece por la continua fricción de la mascarilla sobre el rostro. Por un lado, la fricción irrita nuestra piel. Por otro, el ambiente cálido y húmedo debajo de la mascarilla favorece la proliferación bacteriana y la producción de sebo. El resultado es la aparición de granos rojos inflamados (pápulas), y puntos negros.


¿Cómo podemos prevenirlo?

¡LIMPIEZA FACIAL DIARIA!

Sabemos que en la farmacia somos pesaditos con el tema. Pero la rutina de limpieza facial, doble limpieza si es posible, es clave en la prevención tanto del maskacné como en cualquier tipo de acné. Sea cual sea su causa (hormonal, microbiológica, etc.).

Lo ideal sería utilizar limpiadores faciales sin jabón (los llamados syndet). Son más respetuosos con la piel y no dejan sensación de tirantez y sequedad. Úsalos por la mañana y por la noche y remata con un agua micelar hidratante.

No menos importante es respetar las horas de uso de cada tipo de mascarilla:

  • Las mascarillas quirúrgicas y las higiénicas no reutilizables deben cambiarse cada 4 horas.

  • Las FFP2 o KN95 cada 8 horas

  • Las higiénicas reutilizables (las de tela lavables) deberían cambiarse al menos una vez al día.

Además, siempre tenemos que cambiar cualquier mascarilla que esté humedecida. Ya no sólo por proteger nuestra piel, sino también por la pérdida de capacidad de filtración. Una mascarilla húmeda no protege del contagio.

Por último, tendremos que utilizar cosméticos hidratantes y maquillajes específicos. Es decir, que sean no comedogénicos y mejor si son oil free. Que en su composición no contengan sustancias oclusivas que puedan contribuir a “ensuciar” el poro.

¡Y no debemos olvidarnos nunca de nuestro fotoprotector! Sí, también bajo la mascarilla. Porque estas no bloquean el paso de la radiación solar y sabemos que puede ser inductora de la inflamación cutánea.


¿Y si tengo que tratarlo?

Si a pesar de haber realizado nuestra rutina de limpieza diaria, habernos cambiado la mascarilla respetando los tiempos recomendados y haber utilizado los cosméticos adecuados nos aparecen nuestros incómodos amiguitos tendremos que tomar medidas adicionales.

Podríamos añadir a la limpieza diaria y a nuestro cosmético hidratante habitual algún tratamiento más intensivo. Algo con propiedades seborreguladoras y que contribuyan a la renovación celular. En este sentido está indicado el uso de serums o boosters que en su composición contengan sustancias como hidroxiácidos (AHA´s), ácido azelaico, retinoides, etc. Siempre previa determinación del tipo de piel y de la tolerancia sobre la que se van a aplicar. Es decir, consulta siempre con uno de nuestros expertos en dermo para escoger el producto que mejor se adecue a tu tipo de piel y a tus necesidades.

Además, podríamos añadir una rutina semanal que combine un peeling (químico o enzimático) y un tratamiento de hidratación intensa. Esto nos ayudará a limpiar en profundidad, eliminar células muertas y facilitar la renovación celular.

Y por supuesto, para ese grano rebelde, al que queremos bombardear directamente, siempre nos quedarán las cremas con peróxido de benzoilo. Estas, lo que hacen es “secar” a nuestro querido amigo.


En resumen:

Mantener a raya al maskacné va a depender principalmente de:

  1. Limpieza diaria al menos dos veces al día.

  2. Cambio frecuente de la mascarilla.

  3. Uso de cosméticos específicos no comédogenicos.

  4. Uso y reposición cada 2 horas del fotoprotector.

Y, sobre todo, pedir consejo a nuestro equipo.


Publicación escrita por: Cris


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