Ha llegado el momento de hacer dieta

Es el momento. Llevas pensándolo desde hace semanas, pero el momento es ahora. Ya se han acabado las navidades, ya no quedan sobras de turrón, ni mazapanes, ni roscón de reyes. O quedan sólo las que no te gustan tanto y vas dejando. Este es el momento perfecto para empezar la dieta.

Oh dios mío, dieta, la palabra maldita. Nada suena tan mal como “dieta”. Suena a esfuerzo, hambre, apatía y desánimo. Incluso a miedo al fracaso. Eso es porque, en intentos anteriores, no contabas con nuestra ayuda para hacértelo más fácil.


Decidir entre dieta o placer hedonista


¿Por qué tengo que hacer dieta?

“Por salud” dice el farmacéutico (y el médico). “Por estética” te dice la sociedad con sus estereotipos de belleza inalcanzables. “Por volver a ponerte esos vaqueros que tanto te gustaban” dices mientras los ves doblados en el armario debajo de los que si te sirven.

¿Acaso importa el motivo? Sientes la obligación de hacer el intento y ponerte a dieta. A veces crees que es simplemente por que hay que hacerlo. Pues no. Tener un buen motivo es imprescindible para pasar a la acción y mantenerlo en el tiempo.


Encuentra tu motivación:

Cambiar de hábitos requiere más que querer hacerlo. Requiere motivación. Eso que otros llaman “fuerza de voluntad”. Para tenerla es imprescindible tener un objetivo, una meta que conseguir.

Te propongo el mismo ejercicio que les pido a todos mis pacientes de cesación tabáquica: una hoja con un balance decisional. Esto consiste en coger un folio y escribir por un lado: “Motivos para comer mejor”. Por el otro lado: “Motivos por los que seguir descuidando mi alimentación”. Sí, el tono de estas frases no es ni mucho menos neutral. No pretendo serlo. La primera parte, los motivos para comer mejor, salen con facilidad. Pero es muy importante que los escribas de la forma más concreta posible. Nada de “para verme mejor”, “para bajar el colesterol”, etc. Tienes que escribir cosas muy concretas que quieres conseguir como “volver a cerrar la chaqueta de cuero que tanto me ha costado y que ahora siempre llevo abierta”.

Por el otro lado, cuando escribas motivos por los que seguir dando rienda suelta a tu hedonismo, recuerda las consecuencias a corto plazo. El malestar de una digestión pesada, la acidez o el reflujo, etc. Te dará nuevas ideas para el otro lado del folio.

A ver, con este ejercicio no quiero comparar la adicción al tabaco con la necesidad de hacer dieta ni creo que tengas una adicción a la comida. Simplemente creo que puede ser una reflexión útil para despertar tu motivación. El plantearse los pros y los contras, incluso en decisiones que ya tienes tomadas, te reafirma en la decisión.


Una vez que tenemos esto hecho quieres empezar ya. ¿A que sí? Ya te veo saliendo al super a por una lechuga, unas pechugas de pollo y un poco de brócoli para la cena. No digo que eso esté mal. Pero te podemos ayudar también con eso.


Consejos para empezar la dieta y que dure más de una semana:

  1. Fija un objetivo realista y pon una fecha. De nada sirve obsesionarse con bajar “X” número de kilos en 2-3 meses. Es mejor, y más motivador, fijarse objetivos en base a la talla de la ropa. La báscula puede llegar a ser muy traicionera y muchos se obsesionan con los gramos que suben y bajan a lo largo del día o de un día para otro. Procura no pesarte con frecuencia. Una vez cada semana o cada dos. Nuestro peso cambia mucho a lo largo del día y no conviene darle tanta importancia a ese dato.

  2. ¡Pásate al agua! Olvídate de cualquier otra bebida. Ni refrescos, ni zumos, ni mucho menos alcohol. Beber al menos litro y medio todos los días te ayuda con la sensación de saciedad, a mejorar el tránsito intestinal y a mejorar la retención de líquidos.

  3. No te saltes ninguna comida. No por no comer se adelgaza más rápido. Los expertos recomiendan hacer una comida a media-mañana y la merienda para no llegar a la comida y a la cena con un hambre voraz de esas que te hacen elegir una pizza o un kebab en lugar de tu menú saludable. Sí, tu cerebro cuando tienes mucha hambre te pide comida muy grasa o muy dulce para satisfacer sus demandas de energía. Pero puedes evitar que te pida eso y tener menos ansiedad con esas dos comidas a mayores.

  4. Prepara con antelación la lista de platos que vas a comer esta semana. Esta planificación es esencial para comer de forma sana y equilibrada. Pero también te ayuda a que, cuando vayas al super, no compres comida que no esté en tu dieta.

  5. Apuesta por los productos frescos y de temporada. La fruta y las verduras deben ser la base de tu dieta. Pero sería terrible tener que comer siempre las mismas cosas. Apuesta por probar cosas nuevas, por investigar recetas saludables, por descubrir nuevos condimentos, etc. Te ayudará a hacer la dieta más rica y divertida.

  6. Practica ejercicio. Si crees que haciendo ejercicio como un espartano puedes comer mal lo siento, pero va a ser que no. Está más que demostrado que sólo con ejercicio no se adelgaza. Pero ayuda mucho a mejorar la quema de grasa y a sentirte mejor. Tanto física como emocionalmente. ¡Pruébalo!



Desayuno saludable de dieta

¿Todo esto te parece complicado?

Para la mayoría de nosotros lo es. Pero para esto están los dietistas y los nutricionistas. Aquí en la farmacia tenemos la suerte de contar con Cris de TCuida. Ella te puede ayudar con la parte más complicada: planificar la dieta para toda la semana. Te prepara una dieta en base a tus gustos y preferencias para no tengas que comer alcachofas si no quieres. Yo las odio. Después, vuelves y te da otra. Para no tener que comer siempre lo mismo. Esta ayuda viene de perlas cuando empiezas, pero es que además, llevará un seguimiento de cuánto bajas.


Si tienes miedo o no te decides a hacer el intento no dudes en pedir cita con Cris.




Escrito por: Abel.


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