Protege tu piel del frío y evita arrugas o rojeces

Actualizado: mar 9

Cuando hace mucho frío la piel está más deshidratada. Pierde más agua de lo habitual y esto te produce sensación de tirantez, rojeces, picor, etc. En este artículo te contamos cómo proteger tu piel en épocas de frío para que parezcas una belleza nórdica. O que, al menos, no se te caiga la cara a cachos al salir de casa.

Hace tanto frío que se le congela la barba

¿Por qué pasa esto?

Con el frío las venas se contraen y cuesta más aportar nutrientes a las células de nuestra piel. Por otro lado, apetece estar al lado de la calefacción y poner aire acondicionado a tope en el coche. Pero esto hace que el aire esté más seco. Entre una cosa y la otra tenemos como resultado que nuestra piel pierde más agua de la que podemos aportarle. Lo primero que vemos cuando esto ocurre es que está tirante y áspera. Pueden aparecer rojeces e incluso descamación. En casos graves hasta pequeñas fisuras que acaban por convertirse en heridas.

Puede que para ti no llegue a esos extremos. Pero recuerda que una piel deshidratada pierde elasticidad. ¿Y que aparece cuando desaparece la elasticidad? Las arrugas.


No pasa nada, hay solución:

Todo se arregla y se previene con productos adecuados. De la misma forma que tu armario no es el mismo en verano que en invierno, tu rutina facial tampoco. En épocas de frío intenso es muy importante aportar un extra de hidratación a nuestra piel y utilizar productos que nos protejan cuando salgamos de casa.

  • Pero lo primero es, y será siempre, la limpieza. Escoger un producto de limpieza que no agrave el problema es indispensable. Un exceso en la higiene diaria, aclarar con demasiada agua o usar productos “muy agresivos” puede ser parte del problema. Si queremos solucionarlo los cambiaremos por productos de esos que ponen para pieles sensibles o que no llevan jabón. Te recomendamos, por ejemplo, los aceites limpiadores como el de gh o la leche limpiadora de Uriage.

  • Ahora sí, toca hidratar y nutrir. ¿Qué diferencia hay? Pues cuando hidratamos aportamos agua y cuando nutrimos aportamos también grasas. Aportar agua es fácil. Puedes incorporar a tu rutina facial una mascarilla semanal y un sérum de ácido hialurónico. Después, tu crema hidratante habitual y por último el solar. Si tienes la piel muy seca necesitarás una crema nutritiva. Las grasas de este tipo de productos no sólo ayudan a aumentar la hidratación, también reducen la pérdida de agua. Hidrata tu piel dos o incluso tres veces al día.


¡Ojo! No te olvides el contorno de los ojos. Los párpados son especialmente sensibles a los cambios bruscos de temperatura y a irritarse con el frío. Utiliza sólo productos aptos para esta zona. Nunca tu crema de cara habitual.


Consejo final para un extra de belleza:

Como mencionamos al principio, uno de los problemas del frío es que la piel recibe menos nutrientes. Esto hace que se renueve mucho más lento. Podemos ayudar a acelerar el proceso con activos como el ácido retinoico, el glicólico o los hidroxiácidos. Utilízalos por la noche, que es cuando nuestra piel más trabaja en esa renovación.

Quédate en casa, fuera hace frío

Publicación escrita por: Abel

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